ser gen argentino

Ser argentino va mucho más alla de lo que muchos creen. Debemos ser sinceros con nosotros mismos, demostrarles a los demas REALMENTE quienes somos. Es como cuando eramos pequeños y nos reíamos de los demás, y venía alguno de tus padres y te decía: "Primero mirate, después reíte".

Nos cansamos de las noticias de que somos un país corrupto, donde los políticos hacen y deshacen pueblos, creencias y transgiversan formas de ver las cosas. Ponen en juego el estómago de los más pobres con objetivos de puro lucro, hasta llegar a enfrentar a las castas sociales internas. Quizás motivo de ello es que nunca se vió a los argentinos unidos. Hasta sorprende penosamente mirar como el fútbol es el único que nos puede unir bajo un mismo grito.

Pero aqui no trataré de buscarle la solución a las cuestiones que tan erráticamente discutimos día a día, si no que quisiera me dejasen escribir COMO VEO YO al argentino, tratar de delinear el gen que nos mueve y nos muestra en el mundo, ya sea en Europa, en EUA, o hasta en el mismisimo Brasil.

Comienzo ya, para no aburrir (aunque muchos hayan dejado de leerme a esta altura del párrafo).

1. El más "vivo" de todos. Para explicar éste concepto, me baso en el simple motivo de las relaciones entre nosotros. Aunque vivamos en la misma tierra, pagemos los mismos impuestos, y hasta cantemos el mismo himno, NADIE es mejor que nosotros. Somos "los más grandes del mundo", y nadie tiene ni siquiera el derecho de contradecirlo. Es tan fuerte esta creencia, que entre argentinos (si, ENTRE argentinos) competimos por tratar de sacar el provecho de la desgracia del otro, o lucrar cuando el otro ha caido, en vez de ayudarlo a recuperarse. Sabemos más que nuestro vecino, somos mejores en el fútbol, y tenemos esa capacidad a la que llamamos "la viveza criolla": nadie es más "vivo" o inteligente o "se la sabe mejor" que un argentino.

2. Matrícula extranjera. Quizás unos de los puntos más vergonzudos es el de como nos conocen o nos ven en el exterior. Somos los que queremos "la plata fácil", pero sin hacer el más mínimo esfuerzo. O bien, como muchos deben saber, "la ley del menor esfuerzo". Queremos tener el mundo en las manos, no importa como, simplemente pasando por encima al resto de nuestros compatriotas, haciendo trabajar al otro a cuesta nuestra. Nos quejamos cuando en el exterior dice: "los argentinos esto..." o "los argentinos aquello...". Nos ofenden, aunque nos juzguen. Pero lo importante es el derecho divino de juzgar a los demás, aunque nosotros seamos en el universo INTOCABLES.

3. El arca argentina. El sueño de todo argentino es ser millonario, pero quizás peque del mal Occidental, por asi decirlo. Nadie más que un argentino tiene el anhelo de tener más dinero, más, más y cada vez más. No he encontrado en otro país el deseo de "Salud, dinero y amor" tan remarcado como en la Argentina. Evadiendo impuestos, o cobrándolos sentados en un trono presidencial, siempre pensamos en nuestros bolsillos, sin ver siquiera si a nuestro lado hay pobreza o marginación.

4. El semáforo amarillo. El tráfico es una de las muestras calcadas de lo que es un argentino. Y en ésto voy a hacer más incapié aún. Un argentino esperando el semáforo lo único que hace es estar atento a la luz amarilla del oponente, para poner primera y arrancar. No le interesa la luz verde. El que respeta la ley es un tarado, alguien "que no se la sabe". No nos respetamos en lo más minimo entre nosostros, menos podemos pedir que nos respeten los de afuera. Las cifras "incalculables" de accidentología vial que tiene nuestro país nos dan muestra de que NOS CREEMOS DUEÑOS DE TODO LO QUE TOCAMOS, sea con nuestras cubiertas del coche, o con nuestras manos.

Hubo momentos en la historia argentina que nos ha tocado de cerca alguna que otra desgracia natural, como ser inundaciones o sequías. Hasta guerras sin sentido. Es increíble como el pueblo argentino se une recién en los momentos más dramáticos de la historia. Quizás sea un punto a destacar.

5. El ser xenofóbico. Unos de los problemas internos que se notan mucho en el exterior es el ser xenofobico. Nos quejamos de "los bolivianos" o "los peruanos" o "los chilenos". Prácticamente nos caen mal todas las personas que habitan nuestro suelo, las que provienen de naciones vecinas. Pero he aqui la cuestión: en las naciones latinoamericanas, quedan pocos "criollos", o hijos 100% nativos de un país. Nos olvidamos que muchos somos hijos de españoles, de ingleses, de franceses, de irlandeses, de portugueses, de judíos, de arabes. Nos olvidamos de donde venimos. Y si no sabemos de donde venimos, se pueden replegar varias dudas:
Si no sabemos de donde venimos, ¿como podemos saber a donde vamos?
Si juzgamos a los extranjeros en nuestra nacion, ¿qué derecho tenemos de juzgarlos cuando nosotros ni siquiera somos criollos?

6. Inteligencia argentina. Aunque sea el aspecto menos atractivo de un argentino, la inteligencia "creemos" nos rebalsa. Como la leche al fuego cuando hierve, nos brota por las orejas y siempre tenemos que demostrarle a los demás que nos sobran ideas, y que somos más imaginativos que los demás. No aceptamos que otro sepa más que nosotros. Aunque no sepamos, es común ver a un argentino discutir de algo que no sabe. Siempre quiere ganar terreno donde no puede, quiere tener el mundo en sus manos.

No quiero extenderme más, simplemente asincerarme conmigo mismo y decir COMO VEO YO AL ARGENTINO.

Quizás el equivocado soy yo, el que se pone el casco al subir a una moto, o el cinturón al montar un coche, o se preocupa porque el impuesto vence en unos días, o le da el lugar en la fila a un anciano, o el que vota desde la consciencia, o el que se esmera por dejar al argentino bien parado a nivel social.

Quizás, el equivocado soy yo...

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