De mujeres y naranjas

Cenando con mi novia, conversando de la vida y de lo esotérico de éste mundo, me consultó si ella llenaba todas las necesidades que yo buscaba de una mujer.

Cometí el grave error de decirle que la quería en su totalidad, hasta con su infima celulitis y pequeñísimas varises hereditarias.

La tuve que calmar, porque casi me hace picadillo para comer con pan, pidiéndome que nunca le diga eso a una mujer.

¿Tanto les molesta a las mujeres éstas cuestiones de piel? ¿Son el fin de la felicidad personal éstas cuestiones superfluas de sus cuerpos? Que alguien me diga, porque a mi no me queda claro...
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