¿Ubuntu promete o hace?


Hace unos buenos años que no soy usuario de Ubuntu. Migré exitosamente a OpenSUSE y luego a mi actual y venerada Fedora. Pues, podrían decir que no tengo porqué hablar de Ubuntu, que no tengo derecho, pero créanme que el solo hecho de utilizar Linux y comprender el funcionamiento del Software Libre me puede dar un poco de derecho de debate.

Son muchas las noticias que aparecen luego de que una nueva versión de Ubuntu sale al mercado, con grandes promesas de las próximas versiones. Ya lo conocimos el año pasado cuando se estaba hablando de la mejora significativa de su velocidad de inicio, gracias a la implementación del nuevo sistema de archivos Ext4. Ahora parece que los de Canonical (no solo ellos, otras Distros también) van por más: inicios de hasta 10 segundos, o hasta el mismisimo fundador de Canonical y padre de Ubuntu, Mark Shuttleworth, quien promete en próximas versiones tratar de llegar al nivel de Mac OSX con su escritorio. Y no me quiero olvidar de las incontables veces que se prometió un cambio drástico en la apariencia de la misma, y los usuarios de siempre quejándose de que el marrón es desagradable y están cansados de él (¿a caso se olvidan de lo que es la personalización?).

Pero para no entrar en detalles y no generar más ruido, y mejor aun, que no me mal interpreten, a veces me pongo a pensar de que Ubuntu es una de las Distros más prometedoras que existen. Y lo prometedor no viene de que puede que tenga un futuro gigante, si no más bien se trata de un adjetivo ganado en buena ley por sus innumerables noticias de las novedades de las próximas versiones, sus mejoras que nunca llegan y que se muestran por momentos de a migajas.

Como usuario de Fedora (y ex de Ubuntu) no me preocupa mucho el hecho de que exista cierta desesperación para que se cumpla lo que se dice. Uno de los motivos por los que me mudé a Fedora es su enorme comunidad (a la par de la de Ubuntu), su poco apuro de cumplir plazos de tiempo para nuevas versiones, y lo principal, que no escatima en miedos: siempre dispone en sus versiones de las ultimas mejoras del SL, con la aceptación previa del usuario de lo que ello conlleva, que llegan para el usuario de la mano de Red Hat, una gran distribución/empresa con años de desarrollo en lo que respecta a mejoras y novedades.

Haciendo cálculos y recaudando mucha información de lo que leo luego de que sale una nueva versión de Ubuntu, no me queda otra que decir que es una de las distribuciones que más se llena la boca, pero que menos hace a la hora de cumplir. No veo mal ésta técnica de mercadeo, pero no me parece bueno jugar de cierta forma con la ilusión de sus usuarios, que semanas antes del lanzamiento final, se enteran de que ESA mejora no estará disponible hasta dentro de 6 meses y una semana, y así el semestre entrante, y el entrante también.

Por ejemplo, tal es el caso de nombrar las mejoras sustanciales que se notarían con el nuevo kernel 2.6.28 y el impacto con Ext4, que no fue otra cosa que una implementación de un nuevo sistema de archivos que llegó para todas y cada una de las distribuciones Linux, pero nos cansamos de ver noticias de que "Ubuntu mejoraría el rendimiento", y no Linux. Una pena para mí.

Pero ésta entrada no es para generar enemigos ni amigos, simplemente para dar mi punto de vista. Muchas veces hay que hacer, y no hablar. Si hablas, házlo, de lo contrario, cierra la boca o dejalo como un proyecto, nada más.

Ahora les pregunto: ¿Ubuntu promete o hace?
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