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Mostrando entradas de septiembre, 2009

De vacaciones laborales en Baires

Esta semana no voy a estar ni en el Blog ni en Córdoba, debido a un viaje de mi trabajo para capacitarme en la Capital Federal, más específicamente en Clarín.

Me tomo unos minutos para contarles ésto, y no muhco más porque los tiempos de los porteños no son los mismos que los nuestros en el Interior.

P.D.: Los porteños me caen bien, le contás un par de cuentos, le decís "he, culeeeaauuu" y los sabes llevar, y se cagan de risa...

Abrazos, escribiré a la vuelta.

En lo malo, hay algo bueno, y viceversa...

La puteada (abiótica)

La puteada no es más que una forma maleducada (pero no tanto, ya explicaré porqué) en que podemos herir, llamar la atención a otra persona, o simplemente (y aquí voy a apuntar) descargar iras personales, contra una persona, el destino, la suerte y/o azar o contra un objeto, entre miles de cosas más.

Pues bien, para mí, putear hace bien. Te lo digo yo que (como no sabes quién soy) puteo por dentro o a viva voz. Putear hace bien al alma, descarga tensiones, aliviana los problemas y nos relaja psicológicamente. Estoy en contra de la puteada propinada a otra persona o en una discusión. Estoy a favor de esas puteadas a solas, en voz alta, sea gritando o armando la puteada más "grosa" o mejor preparada. Y aquí entra la cuestión a tener en cuenta cuando vayas a putear: ser lo más educado posible al generar estas frases llenas de odio, bronca y malas energías.

No cualquiera sabe putear, y muchos creen que lo hacen bien. Putear es un arte, como lo es para el actor memorizar un texto, o…