¿Se Puede Lograr Velocidad y Calidad en la Información al Mismo Tiempo?


La espontaneidad lo es todo, o al menos eso está quedando demostrado con cada trozo de información que a nosotros los que la buscamos nos llega. Cualquier evento de cualquier índole termina en una cuestión irrefutable: amamos y deseamos tener las cosas al alcance en menor tiempo y con el menor esfuerzo posible con la mejor calidad. Hoy en día el deseo informativo va tan deprisa que no estar "conectado" o pendiente de lo que sucede en el mundo nos puede jugar en contra a la hora de armar un criterio propio y abierto ya sea para debatir, o en su objetivo final, para lograr estar informado.

Pero entre tantas otras realidades que nos están golpeando de cerca está la información consumida de forma desorganizada y despedazada, lo que no significa que no sirva si no que requiere un compromiso mucho más importante: el de ordenarla y filtrarla para lograr captar el mensaje y la verdad del hecho en sí. Primero la cultura de entender y renconocer una historia como un hecho real, y segundo, la credibilidad y firmeza en nuestras convicciones de lo que está sucediendo.

Han pasado muchos años desde que los carteros nos traían novedades de algún familiar lejano por medio de un proceso de información que hoy en día es de lo más obsoleto que podemos imaginar. Una carta escrita, entregada a un responsable para su entrega que luego de días (o semanas) de atravesar kilómetros llegaba al fin a manos del destinatario. Hoy basta con una cuenta de correo electrónico, o bien de simples herramientas utilizadas en los medios sociales virtuales.

Pero esa virtualidad que hemos creado por momentos se viste como real. El hecho de seguir un evento de característica mundial como lo fue el rescate de los mineros en Chile nos presentó una vez más cómo la información fluye de una forma rápida, pero eficazmente desorganizada, que una vez filtrada y ordenada por nosotros, pasa de estar en una nube a tocar el piso de la realidad.

El gusto por la información "en caliente" se ha vuelto para alguno de nosotros nuestra mayor adicción. Pero surge un problema que es la cuestión de ésta entrada: ¿tenemos velocidad a la hora de informarnos pero no muchas veces tenemos calidad? Lo que estoy observando no es más que (como dije en algún tweet) un caballo que puede correr a 70 km/h. Ahora bien, ¿porqué no una Ferrari? Un coche destinado a cubrir en pocos segundos grandes distancias con una calidad sorprendente. Y no se trata de otra cosa que no sea velocidad y calidad al mismo tiempo.

Pienso que esa calidad por el momento solo la encontraremos en un periodista, una persona legalmente reconocida como tal y que capta y hace un tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades (según su definición de la RAE). Aunque también está una cuestión meramente empírica, donde surge otra pregunta: ¿está un blogger experimentado y reconocido en su entorno, realmente capacitado para darnos información? Creo en mi humilde opinión que si: un "periodista web" con uso y manejo correcto de la información tiene una capacidad de informarnos, analizar y tratar los datos, aunque no disponga de un título periodístico que lo presente como tal en frente de la sociedad.

Luego viene la credibilidad. A cada uno de nosotros nos llega información rápidamente y de forma veloz, pero la forma con la que ésta llega no siempre significa que contenga una calidad aceptable. Podemos tener un titular en menos de 140 caracteres, pero su análisis más profundo nos empuja a ir por más información y no quedarnos en una simple línea. En ese momento, depende de nosotros volcar nuestro deseo informativo en base a un análisis creado por un periodista, o quedarnos únicamente con el titular. Depende quizás de cada uno: las personas que se quedan con la idea principal (33 mineros atrapados) y aquellos que analizan los detalles detrás del hilo inicial (622 metros de profundidad, nombre de la mina, su historia, otros eventos similares del pasado).

Puede parecer algo pragmático, pero muchas personas aún no disponen de un criterio a simple vista para sacar una conclusión con algo que se lee. Tampoco creo que estemos cerca de lograrlo, ya que para mí el análisis de la información corre por cuenta nuestra, como explicaba en mi párrafo anterior.

¿Se puede entonces lograr una gran velocidad para informarse y obtener una calidad al mismo tiempo? Puede que sí se pueda, aunque influye la fuente del hecho, los deseos del lector de informarse y del uso o no de las herramientas disponibles para saciar el hambre informativo que aparece sobre un evento.

No soy periodista,  no creo ser experimentado para asumir un rol tan importante, pero si dispongo como todos la capacidad de analizar la información. Y si ella no llega con calidad, ya que se demuestra que la velocidad no es algo utópico hoy en día, uso al periodismo (recibido o experimentado sin título que lo avale) como una herramienta para generar más auto-análisis, no para quedarme siempre con una única voz relatora del un hecho.

En mi opinión, es difícil dar calidad con velocidad, aunque no imposible. Nos lleva mucho trabajo y/o esfuerzo, pero con el uso correcto de herramientas y su práctica podemos reducir la brecha que separan a estos dos conceptos. Hoy por hoy, creo que un alto porcentaje de la información que nos llega tienen velocidad pero no calidad, y otras tienen cualidad pero demoran en llegarnos.

¿Crees entonces que la velocidad y la calidad hoy en día son paralelas entre ellas referidas a la información? Si no lo crees posible, ¿eres de los que usas al periodismo como herramienta para crear análisis o como origen y destino empírico y solo con él te quedas?

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