Ese recipiente donde vuelven los arrepentidos...


Está allí, gusto en tu escritorio, o en ese lugar del disco que para muchos no existe. Como un fantasma que se mueve ofreciéndote la seguridad y el amaparo de que lo que eliminaste estará alli, para que cuando regreses por ello te observe con los ojos del "gato con botas" de Shrek mirándote, suplicandote que lo devuelvas a su lugar con sus archivos, con sus hermanos, con las otra posibles víctimas de la eliminación.

La papelera es para muchos un lugar donde están los olvidados, los dejados de lado, los inservibles, los que no tiene valor en absoluto. Los motivos de la llegada de archivos a ella son tan innumerables que DropBox tiembla. Rupturas emocionales, espacio limitado en tu disco, antiguedades que más de un arqueólogo vendería al mejor museo parisino. Van y vienen, y son olvidados por todos nosotros. Esos archivos que te piden a gritos que los regreses a la realidad, como reclamando ese sector de disco que ocupaban y ahora reclaman como propio y ajeno a tu propiedad.

La papelera es un lugar frío y oscuro, como un cajón que solo se habre cuando se avecina una mudanza. Ese hoyo de Alcatraz es el más buscado por los arrepentidos, donde vuelven con sus culpas, con sus dudas, o con la esperanza de encontrar eso que quizás tuvieron suerte y no eliminaron definitivamente.

Los que tenemos más valor la pasamos por alto, la evitamos, la configuramos para que no impugne y sea como otro lugar más, intangible desde cualquier tipo de física posible. Un lugar con historia, con leyendas ocultas de nuestra persona, por donde pasaron quizás desde actrices porno hasta planillas de cálculo con nuestras deudas mensuales, fotografías de un amor olvidado o de ese odio que nos hizo borrar un mal o buen recuerdo. Somos algunos pocos los que la jugamos de forajidos, de justicieros de las decisiones frías, suprimiendo definitivamente algo que se aferraba por un único motivo que nos empujaba a retenerlo, el solo pensamiento de borrar para después no tener vuelta atrás, sin un pequeño paso ni oportunidad siquiera para el pasado mismo.

La papelera es ese recipiente donde vuelven los arrepentidos, a los que les duele el haber eliminado de su historia personal eso que ahora buscan. Y las filosofías se encuentran en un vértice más filozo que el diamante. El pasado olvidado, y volver a él en busqueda de algo realmente necesario, para que sea parte de nuestra actualidad.

La papelera. Un lugar donde la historia se encuentra, y donde el verdugo encuentra a sus víctimas, esperando ser perdonadas. Esperando vivir o morir.

Crédito de Foto: do not put trash here ever - SIGN FAIL
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